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 “Es cierto que los gobiernos nacionales ahora tienen menos instrumentos para influir en la marcha de la economía, pero los instrumentos que todavía están en sus manos deben ser aprovechados”
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Algo debe tener Iznájar (Córdoba), lugar de nacimiento de José Montilla Aguilera, cuando ha sido cuna también de ilustres personajes de nuestra historia, como otro ministro, Julio Burell (1859-1919), entre otros muchos que por su pensamiento o sus acciones han determinado en ciertos momentos los destinos de toda España. Pero, sobre todo, algo debe tener irse a Cataluña a los dieciséis años, comprometerse con la política con poco más de veinte y ser querido por su gente hasta el punto de haber estado diecinueve años al frente del ayuntamiento de Cornellá de Llobregat. Y luego Primer Secretario del Partido Socialista Catalán, Presidente de la Diputación de Barcelona…
- En 2004, señor Montilla, le proponen la tarea de volver a crear el Ministerio de Industria y unirlo con Turismo y Comercio: todo un universo de trabajo y grandes responsabilidades.
“Pensé que había mucho trabajo por delante, pero también que tenía mucha ilusión por hacerlo. Porque la decisión del Presidente de crear de nuevo el Ministerio de Industria era, desde mi punto de vista, muy importante. Las empresas españolas, pequeñas, grandes y medianas, necesitaban un interlocutor con el que discutir sus problemas, plantear sus inquietudes y buscar soluciones. En definitiva, las empresas necesitaban a alguien cercano y con la creación del Ministerio de Industria recuperaban un interlocutor sólido, y creo que en este primer año de gobierno hemos cumplido con este objetivo, y lo seguiremos haciendo”.
– Casi a mitad de legislatura. ¿Qué destacaría usted de todo lo que se ha hecho desde su Ministerio?
“Este año hemos aprobado leyes en el Congreso de los Diputados y hemos desarrollado un sinfín de decretos y reglamentos en todos los sectores que son competencia de este Ministerio. Muchos han sido temas polémicos pero era necesario abordarlos. El debate político no debe asustar sino que se debe afrontar con seriedad y con voluntad de consenso. Siempre hay que dialogar, pero teniendo en cuenta que gobernar implica tomar decisiones, aunque antes de tomarlas siempre hay que escuchar primero. Dicho esto, le tengo que decir que la lista es muy larga. Tanto de las cosas hechas como los proyectos que tenemos en cartera”.
– ¿Y si tuviera que destacar alguna?
“Me quedaría, en el ámbito comercial, con la Ley de Horarios Comerciales que una vez pasado el alboroto mediático se ha convertido en una ley centrada, una de las más liberales de Europa, porque todas las comunidades abren entre 8 y 12 domingos al año, excepto Madrid y Ceuta, junto con la Ley de Morosidad que protege a las empresas pequeñas y medianas para evitar sus problemas de liquidez.
En el ámbito de las telecomunicaciones, el impulso a la tecnología de tercera generación y el Plan de la Televisión Digital que acelera el apagón analógico al año 2010 y abre un sinfín de posibilidades a los ciudadanos. En el de la Sociedad de la Información, el ambicioso plan para dotar de más ordenadores, de más contenidos y de más conexiones a Internet a las escuelas españolas. Y en el de la energía, el Plan Nacional de Asignaciones que preserva la competitividad de las empresas y de la economía española a la vez que cumple con los preceptos del Protocolo de Kyoto.
Y, por último, no quisiera dejar de comentar las diferentes líneas de ayuda a los sectores industriales, que tienen como objetivo potenciar la formación de los trabajadores, la innovación y la investigación y el desarrollo, para afianzar un tejido industrial moderno, que genere empleo de calidad y que sea competitivo en el nuevo marco internacional que nos ha tocado vivir”.
– Y de todo lo que usted se planteó para esta legislatura, ¿qué queda pendiente?
Las cuestiones pendientes son muchas. Pero si quisiera apuntar, como grandes proyectos, el Plan de Convergencia con Europa, que se aprobará este año, y que tiene como objetivo impulsar las nuevas tecnologías de la información en España para mejorar nuestra productividad y competitividad como país; el Libro Blanco del sector energético que dará un nuevo impulso al sector de la energía en España estableciendo un marco legal acorde con la evolución del sector; junto a los Planes de Eficiencia Energética y los de Energías Renovables; y los planes de potenciación del I+D en nuestra industria que estamos desarrollando y que implementaremos a través entre otras actuaciones del Plan de Dinamización que estamos ultimando”.
– Una de sus apuestas como Ministro está “en la internacionalización empresarial, la calificación laboral y el aumento de la capacidad de innovación”. Teniendo en cuenta que esta apuesta tiene ya tiempo, ¿la considera ganadora o perdedora a la vista de los datos que ahora tiene?
“No se trata de ganar o perder. Se trata de establecer las bases que nos permitan ser competitivos en el mercado internacional, y esto sólo se consigue con mayor capacitación de los trabajadores, sobre todo en los nuevos procesos de innovación tecnológica y en las tecnologías de la información y la comunicación, con más y mejor inversión en I+D+i, para aumentar la calidad de nuestros productos, y una mejor internacionalización de nuestras empresas para aprovechar los mercados ya existentes, pero sobre todo, para abrir nuevos caminos en los mercados emergentes.
Evidentemente conseguir estos objetivos no es fácil, pero es obligación del Gobierno, de este o de cualquier otro, no eludir los problemas, afrontarlos y tratar de sentar las bases para que en un futuro, a corto y a medio plazo, las condiciones de competitividad de la economía española estén mejor situadas en el mercado internacional. Lo único que no se puede hacer es permanecer con los brazos cruzados”.
– Pero, ¿le quedan competencias al Ministerio para lograr todo eso?
“Es cierto que los gobiernos nacionales ahora tienen menos instrumentos para influir en la marcha de la economía, pero los instrumentos que todavía están en sus manos deben ser aprovechados. Y esto es lo que estamos haciendo, y lo hacemos en colaboración con las organizaciones empresariales, las cámaras de comercio, las organizaciones sindicales y las comunidades autónomas. Lo hacemos así porque estos objetivos que usted citaba no son objetivos del Gobierno, son objetivos del país”.
– Con los combustibles fósiles por las nubes y las exportaciones perjudicadas por los tipos de cambio, ¿tenemos que ser pesimistas?
“Cierto que la factura petrolífera está jugando en contra de la economía española. Concretamente, ya ha restado 0,4 puntos al crecimiento del PIB. Y el tipo de cambio es otro factor a tener en cuenta, que actualmente está afectando las exportaciones fuera de la zona euro. Pero nuestra situación es mejor que la de nuestros socios europeos ya que países como Francia o el Reino Unido han registrado un menor crecimiento de sus exportaciones. Para corregir esta situación, hemos puesto en marcha una serie de medidas”.
– ¿Puede hacernos un resumen de esas medidas?
“Tenemos previsto ejecutar un Plan Integral de Desarrollo de Mercados, consensuado con la CEOE, para dinamizar la exportación y profundizar nuestra presencia en 9 mercados concretos. Entre ellos se encuentran China, Japón, Marruecos, Estados Unidos, India y Brasil, algunos ya en marcha. Al mismo tiempo, vamos a desarrollar un Plan para fomentar la exportación de productos de medio y alto contenido tecnológico, ya que actualmente tienen poco peso, al contrario que en la mayoría de países de la UE.
También se tomarán medidas en otros ámbitos como la mejora de las condiciones estructurales, de transportes, energía y comunicaciones y la promoción de las inversiones privadas de I+D+i, articulando un marco de financiación favorable y un entorno innovador que favorezca la creación de valor añadido por parte de nuestras empresas y permita la apertura a nuevos mercados más allá de la zona euro”.
– Energía cada vez más cara, Ministro; y más escasa. ¿Estamos abocados a un futuro apocalíptico?
“Debemos asumir que la época de la energía barata se ha acabado. Puede haber oscilaciones al alza o a la baja en los precios, pero hace ya algunas décadas que empezaron a despuntar indicios sobre el final de una era en la que la energía era ilimitada y barata. Por cierto, a pesar de los múltiples avisos y las sucesivas señales que nos han advertido durante los últimos años de la escasez y del encarecimiento de la energía, en España se ha hecho poco o nada para enfrentarse a esta situación, lo que resulta especialmente sorprendente en un país como el nuestro, cuya dependencia de la energía exterior es muy elevada, cercana al 80%.
Lo que debemos hacer, lo que estamos haciendo, es aplicar una estrategia eficaz de contención de la demanda energética. Debemos reducir la cantidad de energía que consumimos por bien producido o por servicio prestado. Rebajar la intensidad de nuestros consumos energéticos, aumentar la eficiencia energética, nos permitirá incrementar la competitividad de nuestra economía y, al mismo tiempo, mantener altas cotas de bienestar, lo que ha de traducirse necesariamente en una mejora de la calidad de vida. El Plan de Acción para el lanzamiento de la “Estrategia para el Ahorro y la Eficiencia Energética en España” es la herramienta propuesta por el Gobierno para emprender el camino de una mejor utilización de la energía.
Complementariamente, estamos impulsando las energías renovables, por sus muchas cualidades, y entre ellas su condición de ser ilimitadas y autóctonas, además de no contaminar. Por cierto, es también el camino por el que va Europa.
– Por último, señor Montilla, nos produce serias dudas concluir si la realidad de los llamados países emergentes, como China, es una bendición o un mal trago para un Ministerio como el que usted dirige. ¿Estamos preparados para asumir todo lo que nos puede llegar de esas zonas?
“Nadie duda que los grandes países emergentes, y China en particular, están tomando un protagonismo creciente en el comercio internacional y en las cuotas de mercado. Es consecuencia natural del proceso de globalización y de modificación de la distribución internacional del trabajo. Las exportaciones chinas están creciendo a tasas elevadas y seguirán haciéndolo, pero tenemos que evitar, con los instrumentos a nuestro alcance, que ese aumento se produzca de una manera tan acelerada que ponga en peligro la industria nacional y europea. En cualquier caso, ésta debe avanzar más rápidamente en el camino actual hacia un modelo de producción basado en la aportación de mayor valor añadido, a través de un esfuerzo suplementario en investigación, desarrollo e innovación, en cooperación industrial, en internacionalización y en apuesta por la marca.
En cuanto al segundo aspecto de su pregunta, China es en efecto un gran mercado con un enorme potencial de crecimiento en el futuro para nuestros bienes y servicios, que se hará cada vez más interesante a medida que el nivel de renta de sus consumidores aumente y se reduzcan sus barreras a la importación en el marco de las negociaciones multilaterales. Es por ello que estamos haciendo un gran esfuerzo desde el Ministerio de información, formación y promoción para que nuestras empresas conozcan, exporten y se implanten en ese mercado, acompañando estas acciones de una creciente presencia institucional. No en vano China es uno de los mercados que hemos seleccionado como prioritarios en nuestro nuevo Plan de Desarrollo Integral de Mercados”.
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