Numerosos países propusieron su ayuda a Pekín tras el violento seísmo que el lunes sacudió el suroeste de China dejando por lo menos 10.000 muertos, según un último balance oficial anunciado en la mañana de este martes.
Taiwán, rival de la China continental de la que se independizó de hecho en 1949, ofreció este martes ayuda de emergencia, al tiempo que su presidente, Chen Shui-bian, y su primer ministro, Chang Chun-hsiung, expresaban su pésame a las víctimas.
"Taiwán está dispuesto a cooperar con la comunidad internacional para participar en las tareas de socorro y de reconstrucción", afirmó Chen en un comunicado, precisando que podrían enviar equipos de auxilio y ayuda humanitaria.
Uno de los principales aliados de China, el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, también se apresuró en mandar un mensaje de apoyo a su homólogo chino, Hu Jintao. "En este momento difícil, estamos al lado del pueblo chino y le aseguramos nuestro apoyo y nuestra solidaridad", declaró.
Pakistán fue sacudido en 2005 por un seísmo de magnitud 7,6 que dejó más de 73.000 muertos y tres millones de damnificados.
"He escrito al primer ministro Wen Jiabao esta mañana para proponerle la asistencia de Australia, especialmente nuestros equipos de búsqueda y socorro", afirmó por su parte el primer ministro australiano, Kevin Rudd.
Rudd subrayó que esta catástrofe, que se produce tras el ciclón que devastó Birmania, recuerda la necesidad de establecer mecanismos de cooperación eficaces en la región.
El presidente estadounidense, George W. Bush, ya había presentado el lunes sus condolencias a los familiares de las víctimas, afirmando que Estados Unidos "está listo para ayudar de todos las maneras posibles".
Según el último balance anunciado este martes por fuentes gubernamentales, el terremoto dejó al menos 11.921 muertos, una mayoría de los cuales se registraron en Sichuan, provincia del suroeste del país.
Desde Bruselas, la Comisión Europea había afirmado "vigilar de cerca" la situación en Sichuan y estar "lista a enviar su ayuda en caso de necesidad".
Por su parte, el Gobierno español manifestó su "profunda tristeza por los miles de muertos y damnificados" y transmitió "sus condolencias y su solidaridad a los familiares de las víctimas".
La solidaridad con China también se manifestó en Latinoamérica, donde el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se declaró "muy apenado por el desastre" en un mensaje a su homólogo chino.
El ministerio colombiano de Relaciones Exteriores expresó su pena y su solidaridad" tras este "terremoto devastador".
El Comité Olímpico Internacional (COI) dirigió un mensaje de solidaridad al presidente y al equipo del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín, que deben comenzar el próximo 8 de agosto. Su presidente, Jacques Rogge, escribió a Hu Jintao "para darle el apoyo del movimiento olímpico, lo mismo que al pueblo chino".
También Japón se declaró dispuesto a enviar toda la ayuda posible a las víctimas. "Estamos dispuestos a enviar helicópteros y equipos de socorro", declaró este martes el portavoz del Gobierno, Nobutaka Machimura.
El presidente ruso, Dmitri Medvedev, también envió sus condolencias a Hu Jintao y ofreció la ayuda de Rusia. "Estamos dispuestos si fuera necesario a dar nuestra ayuda para remediar las consecuencias de esta situación de emergencia", escribió en un telegrama.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, escribió asimismo a Hu para expresarle su "profunda emoción" y asegurarle "el apoyo de Francia" y su "apoyo personal", tras el violento seísmo.
La canciller alemana, Angela Merkel, presentó sus condolencias al primer ministro Wen Jiabao y también le propuso la ayuda de Alemania.
"Estamos profundamente entristecidos por las informaciones según las cuales miles de personas habrían perdido la vida y cientos de niños se encontrarían atrapados bajo los escombros", declaró por su parte el jefe de la diplomacia canadiense, Maxime Bernier.
Por su lado, el presidente del Comité Internacional Olímpico (CIO), Jacques Rogge, escribió al presidente chino, Hu Jintao, "para alcanzarle el apoyo del movimiento olímpico, lo mismo que al pueblo chino".
El CIO también dirigió un mensaje de solidaridad al presidente y al equipo del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín (BOCOG), que deben comenzar el próximo 8 de agosto.
La llama de los Juegos Olímpicos de Pekín continuó este martes su periplo por China, según la prensa estatal, pese al violento terremoto.
La antorcha emprendió su duodécima etapa en China en la provincia de Fujian (sureste), informó la agencia de noticias oficial China Nueva.
La etapa comenzó a las 08H12 (00H12 GMT) en Longyan y el medallista olímpico chino de levantamiento de pesos Zhang Xiangxiang fue el primero en correr con la antorcha, según China Nueva.
El comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín divulgó en su página 'web' una fotografía de un Zhang radiante llevando la antorcha. No se pudo contactar de momento con los responsables del evento para obtener su reacción.
El miércoles la llama debe dirigirse a la provincia de Jiangxi, continuando con su recorrido por todo el país.
Según el programa, la antorcha olímpica debería pasar por la provincia de Sichuan, devastada por el seísmo, a mediados de junio.
El líder espiritual de los tibetanos, el Dalai Lama, expresó este martes sus condolencias a China por el seísmo y subrayó la rápida respuesta de los equipos de emergencia chinos, indicó su portavoz.
"Expresamos nuestras condolencias a las familias enlutadas por esta gran tragedia y admiramos la rápida respuesta de las autoridades chinas para desplegar equipos de emergencia para ayuda a los supervivientes", declaró el portavoz del Dalai Lama, Thubten Samphel.
Según un responsable del Gobierno tibetano en el exilio, el Dalai Lama debería enviar una carta de condolencias al presidente chino, Hu Jintao.
Cuando faltan tres meses para los Juegos Olímpicos de Pekín, que arrancarán el 8 de agosto, una reunión "informal" chino-tibetana tuvo lugar a principios de mayo en el sur de China, la primera -al menos conocida y dada a conocer públicamente- entre ambas partes en casi un año.
Esa entrevista tuvo lugar semanas después de intensas presiones internacionales sobre Pekín a raíz de los disturbios de marzo pasado en el Tíbet y de la represión china de los mismos.